No me importa tener que recorrer media ciudad cada vez que quedo contigo; ni que luego me duela el cuello de tanto mirar hacia arriba. Que quizás tú creciste demasiado y yo demasiado poco. Me seguiré poniendo de puntillas para alcanzar tus labios. Desafiaré las leyes de la física, abriré los ojos, porque quiero ver lo que tengo delante: tú, lo que yo quiero. Que daría lo que fuera por poder despertarme todos los días a tu lado, ver frente a mí esos ojos marrón muy, muy oscuros que tienes y disfrutar viendo esa sonrisa tuya tan jodidamente perfecta.
Me encanta que me muerdas el labio, que tires de él, lo sabes ya de sobra. Que me saques la lengua y que me vaciles con besitos. Que me calles con un beso, que, pese a todas mis pegas, termines invitándome a algo y haciéndome rabiar. Pero, ¿sabes lo que más me encanta en estos momentos? Me encantas tú
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